La crème fraîche, es una crema fresca tradicional de la gastronomía francesa, pero que se ha extendido ya a las cocinas de toda Europa. Es una crema espesa, pero a la vez suave, ligeramente acidificada por los cultivos bacterianos que contiene.
Aunque se asemejan, no hay que confundirla con la sour cream (crema agria). La créme fraîche es menos amarga y más grasa. Y a diferencia de la crema agria, no se corta cuando se hierve.
Se emplea en todo tipo de elaboraciones; sopas, salsas, repostería y postres.
En recetas saladas, se emplea para realizar salas, cremas, purés, acompañando pescado y ensaladas. También para realizar tartas y tartaletas saladas
En recetas dulces, se utiliza como sustituto de la nata montada o el yogur en algunas recetas, se puede endulzar con azúcar o miel. O como sustituto de la mantequilla en tostadas, o sobre galletas y tortitas. Como acompañamiento de tatas, pasteles y fruta fresca. Para hacer helados o sobre ellos como topping.
Podemos encontrar créme fraîche en tiendas en formato de tarrinas, pero también es fácil de preparar en casa.
Como preparar créme fraîche
- Echamos la nata en un frasco o bol
- Añadimos las cuatro cucharadas de yogur
- Removemos todo bien
- Cerramos el frasco. O pasamos la mezcla a uno y cerramos.
- Cubrimos el frasco con un pedazo de papel de cocina y lo amarramos con una goma o cuerda
- Dejamos reposar en un lugar templado (de 20º a 25º) entre 12 a 24 horas.
- Cuando veamos que ha espesado la pasamos al frigorífico.
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